En mi opinión, pocos son los que podrían decir, a ciencia cierta, qué es la telebasura y denominar uno a uno los programas de este tipo.
Según Gustavo Bueno, un filósofo español, por televisión basura se designa a cierto tipo de programas que se caracterizan por su mala calidad de forma y contenido, en los que prima la chabacanería, la vulgaridad, el morbo y, a veces, incluso la obscenidad y el carácter pornográfico.
Para mi la telebasura es todo programa de estilo chabacano y de mal gusto, que solo busca la provocación y el morbo y que no tiene ningún contenido intelectual.
Yo, al igual que muchas personas, tambien veo alguno de estos programas, entre los que se encuentra Jersey Shore, que es un reality show transmitido por MTV que sigue la vida y el día a día de ocho italoamericanos que viven juntos en la costa de Nueva Jersey.
Desde un inicio la serie generó controversia. Antes del estreno de la primera temporada, diferentes grupos ítaloamericanos exigieron a la cadena que cancelara el programa. Las organizaciones consideraron que Jersey Shore era "ofensivo", debido a que los presentaba como "violentos, salidos, agresivos y bufones" y sobre todo por el uso del término "guido", palabra utilizada por los mismos participantes para definirse.
Este reality está dirigido a un target joven, que podría sentirse identificado con estos personajes, que se pasan el día de fiesta en fiesta, con chicas y chicos guapos y musculados y que apenas hacen nada, por lo que puede parecer la vida que muchos jóvenes de hoy en día querrían tener.
Este programa no aporta nada a mi vida, pero cuando estoy aburrida y no hay ninguna serie que me guste más, lo pongo y me río mucho, porque son personas bastante simples, mentalmente hablando, y se pasan el día preocupados únicamente de su aspecto, sin darse cuenta de que la gente los juzga cruelmente por su comportamiento vulgar.
Colaboradores que alardean de "ser
periodistas" ponen a parir, utilizan el rumor como noticia y elevan el disparate
a la categoría de información de interés social. Personajes y personajillos son
invitados al plató, cobrando (no en todas las cadenas) cuantiosas sumas por las
que venden su alma al diablo.
La mayoría de los profesionales de los medios están
asqueados del intrusismo, en esos programas que se realizan sin rigor, sin
investigaciones serias y sin la más mínima ética.
La audiencia española no es cutre, como piensan
algunos, pues cuando se ofrecen programas y series de calidad, responde
firmemente. Es cierto que el público tiene el mando y bien podría evitar
determinados programas, pero por desgracia los seguimos viendo.



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