Muy pocas veces reparamos en la gran labor que realizan
ciertas personas que están a nuestro alrededor, esas personas tachadas, a
veces, de cosas horribles que, para mi, no lo son. Esas personas se juegan la
vida por nosotros, día tras día, y velan por nuestra seguridad por encima de
sus vidas y que, para sorpresa de muchos, también trabajan los domingos.
Hoy hemos perdido en León a tres grandes personas que han
dado su vida por rescatar a una persona herida, que estaba, de forma quizá
irresponsable, en lo alto de una montaña.
Quiero pedir que se recuerde a estas personas no sólo en el
día de su muerte, sino que sean recordadas siempre, porque hoy ha tocado a
León, pero a diario mueren Guardias Civiles en todas partes de España y muchas
veces no es ni noticia.
También aprovecho para sacar a la luz a mi héroe anónimo, mi
padre, que ha salido corriendo para ayudar a recuperar los cuerpos de sus
compañeros fallecidos y que hoy volverá a casa con un mal sabor de boca.
Gracias a la Guardia Civil por darme tanto. Te juro que
lloraré siempre que tú llores, hoy, mañana y siempre.
D.E.P.
